La frase
“Gracias Cesitar por haberme quitado a Costa de Marfil y haberme obligado a coger a Costa de Marfil... ¡Gracias a ti estoy segundo en la porra!"
Ricky, jugando al despiste

Adiós Huracán.com.es

un beso a todos

Summer in the city...

Menos mal que por poco tiempo. Los habituales 40 grados en los que vivimos instalados desde que somos campeones del mundo comienzan a hacer mella en la moral del grupo…

En Madrid aún resistimos un pequeño reducto de huracanados, debajo del aire acondicionado, viendo las  horas pasar, pensando en la próxima temporada, pensando en si tenemos que jugar la liga Interempresas o perseverar en el parque de los Pinos, pesando en con quién podremos contar o si los achaques de la edad, las rodillas y los kilos nos dejarán volver a brillar como antes lo hacíamos. Y es que Huracán se va de “vacaciones”, el que puede, hasta septiembre. Volverá con la Liga, con el Mundial de Basket, con la boda de Loreto y Evatisto, con los retos, los planes, los cumpleaños, las escapadas, los sings stars y demás eventos y debates variopintos (alguno hasta inesperado, ahora que Raúl ya no está en el Madrid)… esperemos que vuelva también la suerte, si es que existe, y si es que algún día se fue… En definitiva, dentro de unos días, volverá todo aquello que nos une pese a que ahora unos tengan la cabeza en Vietnam, Santander, Vitoria (ánimo Julia) o San Francisco (y otros tengan el cuerpo y mente en Cádiz…).

Dentro de unos días volverán las birras pasar… y tenemos que estar preparados para disfrutarlas… Eso sí, hasta entonces, disfrutemos de los tintos de verano.

El chalet de Guille ha dado para más de una escena típicamente veraniega...

Por Íñigo Vera

Durante años, el deporte español ha vivido a la sombra de la derrota, de la mala suerte, de los pequeños detalles que desequilibraban la balanza en su contra, del acierto increíble del rival en determinados momentos, en definitiva, de la decepción. Exceptuando puntuales ocasiones como pueden ser los JJOO de Barcelona, Indurain y sus 5 Tours, éxitos aislados de Bruguera, la plata de Los Angeles 84 o el waterpolo (para qué negarlo, un deporte minoritario), que no tuvieron continuidad, el fracaso ha sido el acompañante que se ha buscado nuestro deporte a lo largo de los años.
Quizá las nuevas generaciones nos observen a los treintañeros como bichos raros. Ellos están acostumbrados a ganar, a tener deportistas en la élite en los que fijarse y seguramente, estando en su piel, sea muy difícil sentir lo que muchos españoles sintieron durante los años oscuros. Particularmente en fútbol, donde hoy se cosechan éxitos sin precedentes, ellos no recuerdan el gol de falta de Platini que se le cuela a Arconada, el penalty de Eloy, la falta de Stoijkovic, el fallo de Salinas y posterior gol de Baggio antes del codazo de Tassotti, los penalties ante Inglaterra, una Nigeria inferior que gana, gracias en parte a una cantada de Zubi, otro penalty, tirado a las nubes por Raúl, un colegiado egipcio de infausto recuerdo o el “vamos a jubilar a Zidane”. Ellos están acostumbrados a que se gane, tanto en fútbol como en basket, por poner los dos deportes más importantes a nivel mundial.
El éxito del domingo supone el colofón a una serie de circunstancias especiales. El inicio del éxito del deporte, a mi modo de ver, tiene nombre y apellidos. Sin olvidarte de Alonso o Gasol, se llama Rafael Nadal.
La primera vez que oí hablar sobre este chaval, en 2002, él tenía 15 años y era noticia porque a esa edad había conseguido ganar un partido ATP. Recuerdo a su tío, el central del Mallorca, Barça y la selección, hablando orgulloso de su sobrino. Después recuerdo la Copa Davis de 2004, que todo el mundo recuerda como la de Moyá, pero se olvidan que fue el de Manacor el que ganó dos partidos. Hasta la fecha uno no le daba mayor importancia, debido a la característica principal del jugador español: experto en tierra batida. La mentalidad de la afición estaba muy definida: en tierra los mejores, fuera de ella, unos meros figurantes.
Pero algo cambió. Una de las mejores rivalidades del deporte iba a comenzar. Lo siguiente que recuerdo es leer una noticia sobre un partido maratoniano entre Federer y Nadal en 2005 en el torneo de Miami (Cayo Vizcaíno). El suizo ganó en 5 sets en la final y el mallorquín se ganó mi admiración para siempre. Partidos como la final de Roma 2006, la de Wimbledon 2008 o la de Australia 2009 deberían estar en la videoteca de todo aficionado al deporte. Uno es más grande porque está el otro y ambos presentan juegos muy distintos y mentalidad muy parecida. En particular, Rafa Nadal tiene un juego más físico, no carente de calidad y con una garra y pundonor que no se recuerda, no solo en el tenis, sino en el deporte. Además, la ventaja de tener tan solo 24 años. Con semejantes cualidades, el único defecto que se le puede achacar es que su físico sufre demasiado ante una temporada ATP tan cargada de partidos.
Hemos sido testigos de grandes victorias, de su mentalidad ganadora, de su garra, y si alguien tiene la culpa, seguramente esté muy cerca de él. Cuando era pequeño, no eran pocos los partidos en diferido que su tío le ponía en el vídeo, sin saber el chaval que no eran en directo, en los cuales un jugador remontaba hasta ganar en cinco sets. Además, la humildad también es algo que se enseña. Tras ganar un torneo juvenil, un Rafa exultante fue visitado por su tío, que le trajo una lista de nombres que le obligó a leer, antes de preguntarle a ver si conocía alguno. Rafa dijo que no, y su tío le contestó que era la lista de ganadores del torneo que él mismo acababa de conseguir. Ninguno había logrado llegar a vivir del tenis. Mentalidad ganadora y humildad: así se forja un campeón.
La pregunta es la siguiente: ¿Hasta dónde llegará Rafa Nadal? La respuesta es fácil: hasta donde él quiera y su físico se lo permita. Durante los próximos años se dosificará más, jugará menos partidos, y si el tratamiento del doctor Mikel Sánchez (que por cierto, operó a un servidor) da resultado, le auguro una cosecha de títulos inigualable. Es cierto que es aventurado adelantar y pronosticar el palmarés de Nadal, dado que depende de varios factores (lesiones, algún rival que aparezca, situaciones personales), pero no sería descabellado pensar, a día de hoy, que podría fácilmente doblar lo que ha conseguido hasta la fecha.
Los rivales que tiene hoy en día son fácilmente analizables:
• Federer: claramente en la cuesta-abajo de su carrera. Creo que no recuperará nunca más el número 1, pero asimismo, opino que es capaz, por calidad, de ganar algún torneo más del Grand Slam.
• Djokovic: el serbio es bueno en torneos a tres sets. Sin embargo, presenta unas carencias físicas evidentes en torneos de dos semanas al mejor de cinco, llegando a la segunda semana totalmente descompuesto. No creo que vuelva a ganar un torneo del Grand Slam (ya ha ganado uno) a no ser que los rivales estén lesionados.
• Murray: quizá a corto plazo es capaz de ganar algún torneo del GS, pero su mentalidad le puede traicionar, dado que cuando ha llegado lejos, le han batido.
• Del Potro: acaso el rival más peligroso que tiene Nadal en pista rápida. El argentino ya sabe lo que es ganar el Open USA y si las lesiones lo respetan, no como esta temporada, ganará más.
• Davydenko: al igual que el serbio, es un jugador de torneos a tres sets. Es muy bueno, sí, pero no ganará nunca un torneo del GS.
• Soderling: le puede ocurrir igual que a Murray.
• Roddick: en los tiempos en los que todos los cracks también lo son restando, el mejor sacador del circuito lo tiene difícil para reeditar el Open USA de 2003.
Sobre los que vienen, un ojo a Dolgopolov (ucraniano, 19 años) y a Gulbis (letón, 21 años). Seguramente aparezcan en los siguientes años jugadores jóvenes con energía que planten cara a los de hoy en día, está claro, porque los años pasan para todos, pero ahí estará Rafa Nadal.
En este país de pandereta, en cambio, siempre existirán los típicos inconformistas e impresentables que desprecien a Rafa porque su intolerancia va implícita en la idiosincrasia de muchos españoles: la envidia es el deporte nacional. El derecho a celebrar los merecidos éxitos propios debería ser siempre preferible al placer que algunos sienten por festejar las derrotas ajenas.
Asimismo, al igual que Rafa estaba enfundado en la bandera española, cada uno está en su derecho de celebrar el mundial de fútbol como le dé la gana. Criticar a Puyol o Xavi por portar la Senyera y no hacerlo con Pedro o Villa por llevar la de su comunidad obedece a una hipocresía que deja a uno atónito. Los jugadores, e incluso los aficionados, son muy libres de acordarse de dónde vienen, sin necesidad de pintarse los colores de la bandera española en la cara. Y también son muy libres de pintársela si les da la gana. Puede que exista gente que no celebre los éxitos como a uno le apetece, y es curioso leer y oír a peña “insultar” a aquellos que, o bien portan otras banderas que no sean la española para celebrarlo a su modo, o bien ni siquiera se alegran porque no se sienten representados por esa bandera. Más que curioso, se transforma en cínico, porque los acusan de nacionalistas (como si fuera un pecado) cuando ellos exportan un nacionalismo español extremo que, ojo, tampoco estoy criticando.
Como conclusión, la mentalidad ganadora de Rafa, unida a una sencillez impropia de alguien tan famoso y adinerado, abrió un camino al resto de deportistas, enseñándoles a desprenderse del sambenito de perdedores. Hoy en día los aficionados disfrutamos de los logros de unos deportistas que, en su mayoría, son tan sencillos como excepcionales. Y si alguno ha tenido la culpa, ha sido el chaval de Manacor.

Desigualdades en el fútbol: Súperliga Europea

El deporte es en general un fiel reflejo de la sociedad. Y, las sociedades, son muchas veces reflejo de los deportes favoritos de sus integrantes; de sus propios ídolos. La personalidad de los equipos nacionales, por ejemplo, están forjadas por el peso de la historia de sus naciones.

Pues la riqueza del Mundo y de sus naciones está tan mal repartida como pudieran estarlo los presupuestos económicos de los equipos de fútbol de la Primera División española. Y, dado que el factor económico es clave en la confección de objetivos tangibles e intangibles, los equipos de la máxima categoría española que no son Real Madrid y FC Barcelona, se sienten maltratados por los inversores.

José María del Nido, presidente del Sevilla CF, considerado en la actualidad uno de los grandes clubes del fútbol español, ha amenazado con fundar una liga de 18 equipos en los que no tendrían cabida los colosos de nuestro fútbol por la sencilla razón de que parten con “una brutal ventaja económica” otorgada en gran parte por los derechos televisivos.

Una liga española sin Barcelona ni Madrid es una total utopía, pero, si llegara alguna vez a plantearse tal situación, ¿podría llegar a crearse una Súper Liga Europea donde convivieran los gigantes del fútbol europeo? ¿O, quizás, los clubes ricos deberían empezar a compartir ese gran ‘pastel’ económico que proponen las televisiones?

Josu, por su parte, cree que “hay que pensar en una alternativa: una Liga española donde los derechos televisivos se repartan de manera más equitativa”, y hace referencia a la liga con mayores recursos económicos del planeta: “El modelo de la Premier no está mal. Más o menos, el reparto económico se hace de la siguiente manera: 1/3 según socios, espectadores de pago, etc…; otro 1/3 a partes iguales entre todos los equipos; y, el ultimo 1/3 en función de la puntuación al final de cada campeonato”, dice el de San Sebastián, que además asegura que así “se consigue una liga más competitiva, aunque el Barcelona y el Madrid saldrían perdiendo mucho dinero respecto al reparto actual”.

Aunque la Liga Europea no le parece una idea del todo descabellada, el bastion de Huracán califica el proyecto de “complicado” y cree que los aficionados se sienten a gusto con el sietema actual: “Una competición local y una Liga Europea (Champions League) con todos los buenos…”.

En los pasillos de la Federación pillamos unos segundos a Evaristo Ramírez, que, sin tiempo material para contestar, dejó caer que “Yo puede que diga esto porque lo que quiero es un Madrid poderoso en Europa, pero el reparto inglés es injusto si, como es el caso, del madrid tu pones el 38% o más del total de la audiencia”, dice el malagueño con la mano en el corazón. “En Inglaterra la audiencia está más atomizada. Pero asumo que digo esto por el Madrid”.

Para dar con Tomás Díez tuvimos que tocar algunas teclas en la Patronal hasta que, felizmente, dimos con su número de teléfono: “La superliga no me mola. No sólo porque el Racing estaría fuera, sino porque condenas al 90% de los equipos profesionales españoles”, dice concienzudo el empresario cántabro. “Con una superliga en plan nba no podría haber habido superdepor, ni villarreales, ni getafes, ni alaveses, el atleti no habría bajado nunca a segunda, y el racing-sporting sería un partido al que no iría nadie”.

El abogado cántabro, experto en temas legales en las ligas profesionales de los Estados unidos, asegura que “el sistema NBA también tiene sus vicios, y muchos. Los fichajes ‘para bajar tope salarial’, los equipos que ‘se dejan llevar’ para mejorar opciones en el draft, los jugadores con contratos millonarios porque así lo dice su posición en el draft (como el kwame brown ese) y a la inversa, (como navarro), con equipos que cambian de sede según se entiendan con el alcalde de turno… Llevo muchos años siguiendo la NBA, y no acabo de ser de ningún equipo”, concluye Díez.

Otro de nuestros expertos en deporte internacional es Íñigo Vera, que ha sido asesor de Platini en las últimas resoluciones de la UEFA: “Vayamos por partes; la superliga europea, a modo de NBA, es un destino al que deriva la actual competición de clubes”, dice el alavés. “En mi opinión, no me vale que, como unos mueven más que otros, tengan TANTA diferencia de presupuestos televisivos, porque sin los otros 18 de la liga, no son nada”.

A ‘Txomin’, como es conocido en el entorno Huracán, se le ha visto en más de una ocasion en las barricadas de la Federación junto a Del Nido: “Creo que Del Nido tiene toda la razón, y que se puede quejar con todas las de la ley, porque está en su derecho. No sé a quién le puede gustar una liga devaluada en la que los dos equipos más representativos son los que luchan por todo. Me parece que no hace bien al fútbol”, argumenta la Pantera Rosa, visiblemente enfadado, antes de proseguir. “No es normal que, hablando de la Liga, solamente dos equipos puedan fichar a jugadores tan caros, y no es normal que algunos se puedan permitir fichar a CR9 por 96 millones o a Ibra por 80, incluso a Di María o a Villa. ¿Cómo va a luchar el resto de equipos contra ellos, si no pueden tener a estos jugadores, y cuando los tienen, los roban (Alves o Canales)? No es justo, lo raro es que Madrid y Barça no les apalicen siempre”.

Además de José María del Nido, el señor Vera tiene otro aliado en los despachos de la Liga. “Opino como Josu en este aspecto. Es mucho más justo el modelo de la Premier. Sin embargo, Madrid y Barça no pueden aceptar esos porcentajes, con lo que forzarían claramente la creación de la super liga europea, aunque no sé muy bien si podrían convencer a los MU, Chelsea, etc, para unírseles. Es mejor que haya, como tienen ellos, más equipos que puedan luchar por ganar títulos en sus competiciones domésticas”.

El ingeniero vasco, que tenía una mañana prolífica cuando hizo estas declaraciones, concluyó su discurso aseverando que “es tristísimo ver cómo insultan muchos aficionados de Madrid y Barça a Del Nido por decir, a mi modo de ver, algo totalmente cierto y que es de lo más exigible. Para ellos es muy fácil hacer pajiplantillas, porque piensan que disponen de todo el dinero del mundo”.

Arranca el Mundial en Huracán

La comunidad huracanada, con sus duendes y diablillos, ha puesto en marcha una porra mundial decidida a celebrar por todo lo alto el primer Campeonato Mundial de fútbol acogido por una nación africana.

Amado Josu puso a correr al Conejo Blanco, reloj en mano, y dio las pautas de un juego apasionante que nos hará querer al fútbol más de lo que ya lo hacemos.

El pistoletazo de salida se ha hecho esperar, pero la elección de Brasil en el primer puesto de la primera ronda del draft me ha puesto los pelos de pollo y ha dado rienda suelta a torbellinos de flash-backs que han recorrido mi infancia en apenas unos segundos.

Os quiero como rivales, os quiero como amigos.